Entonces es cuando los caminos se bifurcan llevándote al extremo de otros dos caminos bifurcados. Los dos van hacia uno solo.
Al llegar es confuso. Bello, emocionante, increíble, simplemente lo máximo; pero, también oscuro, incierto, cada paso atemoriza, pero igual, ninguno se detiene. Es como si una fuerza mayor los arrastrara hacia el sendero, que en el fondo ambos quieren recorrer.
¿Sendero? He ahí el dilema...
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