Leer algo que hayas escrito en el pasado, siempre trae recuerdos. Más si se trata de algo que ha significado algo, sea bueno o malo. En fin, cualquier cosa, pues todo termina siendo una de dos.
Leer una agenda justo estando en vísperas de un año nuevo, es un poco nostálgico. En unas cuantas páginas ves pasar trescientos sesenta y cinco días de tu vida. Es donde y cuando te das cuenta que el tiempo pasa igual de rápido que como se pasa de una página a otra. Y que no se busca nada mirando atrás, porque ya sabes lo que hay, ya lo viste y viviste.
Sonríes, ríes, lloras tal vez, te enojas, sorprendes… un sinnúmero de emociones juntas que terminaran juntitas en un solo lugar…el almacén del olvido y el baúl los recuerdos.
Todos los días está en tus manos hacer que al final de cada año, solo haya sonrisas al leer lo ocurrido durante ese período… tratar de no dejar una página vacía, pues son pocas las que trae el libro de la vida. Buscar cada día algo nuevo que hacer, así sea sentarte a observar cómo pasan las nubes sobre ti. Definitivamente todos los días se descubre y se aprende algo nuevo.
Como es sabido, y pues bastante trillado está; lo que pasó, ya fue. No hay nada contra ello. La preocupación de cada día debe ser tratar de hacer todo lo que te enorgullezca a ti mismo. Y tratar de dejar huellas bien marcadas a la biblioteca del mundo.