Desprenderse de algo que amas es verdaderamente difícil, un reto. En ocasiones uno se mentaliza, sabe que las cosas serán hasta un punto, y que partir de allí, seguirás el curso normal de tu vida. Hay veces en cambio, que el momento de ese giro tan serio llega demasiado rápido, y sientes que te duele donde no sabías que se podía sentir.
Detesto tener estos sentimientos conmigo; celos, mal humor, ansiedad...Supongo que no termino de asimilar que ya mi turno pasó, y que es el momento de que otros tomen mi lugar...pero afecta, y mucho. Se siente como si te han derrocado en la batalla mas importante, como si la percepción de la gente cambiara de excelente a "ya no es suficiente". Te auto-cuestiones sobre lo que eres capaz de hacer y de lo que antes hacías casi con seguridad demasiado bien y ahora simplemente ya no es así.
Duele ver a otros ahí, en el lugar que creías tuyo, haciendo lo que mueres por hacer, respirando el aire del espacio que quieres ocupar, pisando ese suelo tan precioso al que le debes tantos aplausos.
Esas tablas sintieron mis emociones, me sintieron reír, me sintieron llorar, sintieron cada grito, cada suspiro, cada paso... Me hicieron mas fuerte y mostraron mi verdadera esencia...
Ahora las lloro, pero las amo. Siempre será así.
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